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Adiós al creador del Ave Fénix

A la edad de 78 años, el escultor Rogelio Madero de la Peña falleció en su natal Torreón, dejando a los coahuilenses y en particular a los monclovenses, un legado de esculturas a partir del acero.

Símbolo de la región centro de Coahuila, el acero fue la materia prima para más de una decena de esculturas, la más emblemática es el Ave Fénix localizada en la intersección del Bulevar Harold Pape y la calle Prolongación Juárez.

La escultura, que simboliza al Proyecto Fénix y representa el resultado del esfuerzo de técnicos y operarios de Altos Hornos de México en la incorporación de líneas de producción de alta tecnología que reforzarán las fortalezas productivas de la empresa, forma parte del proyecto diseñado para remodelar la antigua plaza.

Instalada el año pasado, la escultura fue realizada con 25 toneladas de acero, mide 25 metros de punta a punta de sus alas, y además de sus 15 metros de altura está montada sobre una base de cinco metros.

Madero de la Peña, era ampliamente conocido por su labor altruista, misma que desarrolló a lo largo de 55 años, con obras destacadas como el “Manto de la Virgen”, misma que se encuentra ubicada al oriente de Torreón y que representa un símbolo para los laguneros.

En las Oficinas Generales de AHMSA se encuentran figuras de diferentes dimensiones como tortugas, búhos, rinocerontes, venados, águilas, personas y héroes mitológicos, testigos palpables de la creatividad del escultor coahuilense.

Entrevista a Rogelio Madero

Como un material “muy noble” califica al acero el escultor lagunero Rogelio Madero de la Peña, creador de la escultura Ave Fénix que actualmente coloca AHMSA como símbolo de la integración de nuevas líneas de producción en la acerera monclovense.

En su taller en Torreón, la paciencia y el conocimiento guían sus manos para transformar las toneladas de acero en varillas, clavos, perfiles y formar un ave emergiendo de entre las cenizas.

Bajo la sombra de un árbol, el escultor de vocación y arquitecto por decisión de sus padres, coordina los trabajos de colocación del Ave Fénix: Primero el armado de las más de una docena de piezas grandes y luego la instalación propia del monumento.

Con la técnica de su creación “modelado en acero a base de calor”, la escultura tiene como base una serie de trozos de chatarra que simulan las cenizas de donde resurge el ave fénix la que tiene sus alas extendidas, lista para emprender el vuelo.

Con más de cinco décadas de experiencia y más de 50 exposiciones individuales, Rogelio Madero es autor de obras como El Manto de la Virgen, la escultura cristiana que con sus 30 metros de altura es la más grande del mundo, y El Lagunero, ambas colocadas en Torreón, Coahuila.